En la época de los primeros trenes, la sociedad no tenía una noción precisa del tiempo, pero para el ferrocarril era necesaria una medición exacta del tiempo para el buen funcionamiento del tráfico, para la seguridad y la puntualidad de los trenes. En todas las instalaciones ferroviarias había relojes, de diversos tipos. Además, el ferrocarril impuso la necesidad de unificar la hora. Hablamos con Raquel Letón, conservadora jefa del Museo del Ferrocarril de Madrid, y con Jesús López Terradas, relojero del Museo, desde la Sala de Relojes de Delicias.